Análisis empleando CRITIC del libro

Evaluación de los aprendizajes, Un enfoque basado en competencias

De Julio H. Pimienta Prieto

Por: Ariel Blanco B.

 

Este libro expone un proceso genérico sistemático y una serie de herramientas para la evaluación de los aprendizajes de los estudiantes basado en competencias. Entendiendo la evaluación de los aprendizajes como un proceso en el que se recopila información, luego se analiza comparándolas con los criterios formulados para ser usadas en toma de decisiones al final del proceso.

El proceso que define el autor es un proceso genérico que puede ser empleado para evaluar la eficiencia docente, programas, organizaciones, etc. que se basa en el proceso desarrollado por el Doctor Arturo de la Oren Hoz quien es experto en evaluación de la Universidad Complutense de Madrid. El autor se enfoca en la evaluación del proceso de aprendizaje.

El autor, Pimienta Prieto sustenta la utilización de un proceso “dado que se necesitan seguir ciertos pasos para emitir un juicio fundamentado que contribuya a la mejoría del –objeto- evaluado”. Este proceso inicia con determinar cuáles serán las decisiones a tomar, sigue con señalar el ámbito a evaluar, recoger la información, analizar la información en base a criterio evaluador y tomar decisiones.

Pimienta hace especial énfasis en definir que el objetivo o razón que nos mueve a realizar un proceso de evaluación debe ser mejorar el proceso de aprendizaje de los estudiantes y es por eso que se debe recopilar información durante todo el proceso para poder hacer ajustes y mejorar. El propósito de la evaluación debe ser diferente a poner una nota o calificación debe estar dirigida a mejorar.

Tan bien nos habla que la evaluación puede ser utilizada para tomar decisiones al final del proceso emitiendo juicios de valor. Estos juicios pueden ser la selección de un grupo de estudiantes para la entrada a la universidad o pasar de un año a otro año de escolaridad.

En cuanto a las herramientas el autor menciona entrevistas, portafolios, observación, pruebas, entre otras preocupándose por establecer diferencia entre las herramientas dependiendo de los diferentes niveles educativos en que serán usados.

Además de proponernos un proceso para la evaluación y una serie de herramientas a modo de ejemplo, el libro busca dar respuesta a las preguntas: Por qué evaluar? Qué evaluar? A quién evaluar? Quién debe evaluar? Cómo evaluar?

El auto del libro es el Dr. Julio Pimienta Prieto quien tiene una Maestría en Educación, con especialidad en Gestión de Instituciones Educativas y un Doctorado en Educación: “Diagnóstico, Medida y Evaluación de la Intervención Educativa” de la Universidad Complutense de Madrid, Universidad Anáhuac. Además un Diplomado en “La Teoría de la Modificabilidad Cognoscitiva Estructural.

El Dr. Pimienta Prieto ha presentado ponencias en diversos foros nacionales e internacionales y publicado varios ensayos, es revisor técnico de libros de texto para la enseñanza media superior que utilizan su metodología para la enseñanza.

Ha recibido diversos reconocimientos, entre otros: Mención Honorífica del Instituto para el Fomento de la Investigación Educativa (IFIE), por su investigación: “Validación de una propuesta metodológica para la enseñanza de la matemática en educación secundaria”.

Pimienta Prieto ha publicado libros sobre la aplicación del constructivismos en la educación: “Constructivismo. Estrategias para aprender a aprender”, Editorial Pearson, 2005.

“Metodología Constructivista. Una guía para la planeación docente”, Editorial Pearson, 2005.

“Matemáticas III. Un enfoque constructivista”. Editorial Pearson, 2006.

“Matemáticas IV. Un enfoque constructivista”. Editorial Pearson, 2006.

Actualmente colabora como asesor pedagógico del colegio de bachilleres del Estado de Sinaloa; es catedrático de la Maestría en Educación de la Universidad de Anáhuac y director de evaluación del Consorcio Educativo Anáhuac y participa en foros y reuniones en América Latina sobre evaluación. En el mes de mayo estuvo en Panamá invitado por el Consejo de Rectores de Panamá en la Conferencia: “Competencias docentes y gestión de la calidad en la Educación Superior Panameña”

El libro nos llega en un buen momento porque como dice el autor “en la actualidad están de moda los criterios expresados como competencias”. México, España, Chile, Argentina han optado por utilizar las competencias dentro de sus sistemas educativos. Nos cuenta el autor que en los últimos años, probablemente por la cantidad de discursos, charlas y presentaciones a las que asiste, ha estado en contacto con docentes quienes le han pedido “algo que sea como una guía” para diseñar las evaluaciones. Este libro es la respuesta a esas peticiones.

El libro es un documento que basándose en las competencias describe un proceso que puede ser utilizado para la evaluación del aprendizaje y en adición, muestra una serie de herramientas y ejemplos entendiendo que los profesores se encuentran ante cargas horarias que no facilitan los procesos de planeación tanto de sesiones de clases como de la evaluación. De tal forma que este libro se convierte en un punto de referencia para encontrar herramientas o modelos a adaptar para nuestros usos como docentes.

La pregunta será que pasa si no usamos un método como el planteado por el autor. Es posible mejorar el proceso de aprendizaje empleando un método basado en una evaluación exclusivamente sumativa?

En uno de mis artículos publicados en wordpress.com decíamos que “aunque los países de América Latina y el Caribe han realizado importantes avances en educación: se ha ampliado la duración de la educación obligatoria; ha aumentado la cobertura del sistema; se han diseñado nuevos currículos; se ha mejorado la dotación de materiales y la infraestructura escolar, y se ha invertido en la formación de los docentes. Sin embargo, persisten problemas en la calidad de la educación y en su justa distribución en el conjunto de la sociedad.” (Tomado de SERCE)

Los resultados que tuvo Panamá en SERCE muestran, por ejemplo, que los estudiantes de tercer grado de Panamá cuando se les compara con el resto de la región tienen los resultados promedios más bajo de las pruebas exceptuando República Dominicana. Entre un catorce y un dieciséis por ciento de los estudiantes de este grupo, de acuerdo a los resultados de las pruebas, no son capaces de efectuar las tareas básicas de su edad.

La situación vuelve a repetirse en los resultados de las pruebas de matemáticas realizadas a estudiantes de sexto de grado. Los estudiantes de Panamá muestran los promedios más bajo de calificación al ser comparados con el resto de los países de la región exceptuando a República Dominicana.

Los resultados de las pruebas realizadas a los niños de tercer y sexto grado en lectura muestran resultados similares, logrando Panamá resultados comparativos superiores solo a Ecuador, República Dominicana y Guatemala.

Es el docente a quien se le atribuye un alto porcentaje de responsabilidad en la creación de este ambiente de respeto, acogedor y positivo que debe imperar en la educación básica y media para que se lleve a cabo el proceso de aprendizaje.

Por otro lado información publicada en el diario La Prensa, el 4 de septiembre de 2009 bajo el título “Bajos puntajes en pruebas para ingresar a UTP” refleja que “el 50% de los estudiantes que quisieron ingresar a la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) en 2009 fracasó en su intento. De los 8 mil 339 jóvenes que realizaron la prueba de aptitudes académicas –que mide el nivel de razonamiento matemático y verbal–, sólo 4 mil 150 aprobaron”

El mismo diario había publicado el 9 de marzo de 2007 que 46% de los estudiantes fracasaron al presentar sus exámenes de primer ingreso: “de los 13 mil aplicantes, solo 7 mil 23 aprobaron; mientras que 5 mil 977 sacaron una mala nota” refiriéndose a las pruebas realizadas en la Universidad de Panamá.

Estos resultados pueden interpretarse como una unidad de medida de la preparación que tienen los estudiantes en el nivel medio. Quienes no tienen los conocimientos necesarios para ingresar a realizar estudios superiores. En las noticias no se presentaron datos sobre las posibles causas de estos resultados pero los foristas del diario atribuían esta situación al sistema educativo actual. Quizás la solución a estos problemas es la planteada por varios autores entre ellos Pimienta Prieto: El constructivismo y el currículo basado en competencias.

El autor nos propone que empleemos como definición de competencia: “conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y valores en un contexto socio-histórico específico, que permite a la persona humana resolver los “problemas” satisfactoriamente”. Basados en esta definición y la premisa que el diseño del currículo será basado en competencias, entonces la evaluación deberá dirigirse hacia ellas, “puesto que los objetivos de aprendizaje serán entonces las competencias, las cuales dirigirán tanto los esfuerzos de planeación y praxis como los de evaluación”.

Estas competencias están relacionadas con conocimientos, los cuales pueden ser declarativos, procedimentales y actitudinales. Para cada uno es posible tener una forma diferente de evaluar y es que lo primero que se debe tener claro es cuál es el objetivo de la evaluación. El objetivo no debe ser otro que mejorar el proceso de aprendizaje de los estudiantes y también ver como docentes que pudiéramos mejorar. Muchos docentes ponen evaluaciones (exámenes) y luego no hacen un análisis porque se dieron los resultados que se obtuvieron. No hacen comentarios para que el estudiante mejore.

Esto nos pone a pensar en todas aquellas situaciones donde nos encontramos frente a un grupo completo de estudiantes que fracasan una prueba. Fracasaron los estudiantes? Fracaso el instrumento de evaluación? Falló el docente? Son análisis que debemos hacer bajo la luz que la evaluación es para mejorar el proceso de aprendizaje no para fracasar al estudiante.

Para realizar estas evaluaciones el autor nos presenta técnicas como: la observación, la encuesta, los exámenes y los portafolios. Estas técnicas deben ser acompañadas por instrumentos de evaluación como diarios de trabajo, guías de observación, escalas estimativas, cuestionarios, guías para evaluar los portafolios. Para cada uno de ellas debemos tener una rubica que nos permita poder saber si se lograron o no los aprendizajes bajo un esquema donde el estudiante conoce de ante mano la competencia que el docente desea evaluar.

Estos instrumentos deben cumplir con dos condiciones: Válidez y Confiabilidad. Válidez, nos dice que el documento evalúa “completamente” aquello para lo cual fue creado, dicho en otros términos que no se nos escapan temas importantes de evaluar. Confiabilidad, es que la prueba de siempre el mismo resultado.

Estas evaluaciones pueden ser sumativas o formativas. Las sumativas están orientadas a la parte final del proceso donde debemos poner una calificación y las formativas, están orientadas a recoger información durante todo el proceso.

Al final lo que deseamos es una combinación de ambas. Evaluar formativamente durante el período lectivo para hacer correcciones durante el proceso que nos ayuden a que el estudiante aprenda las competencias necesarias y luego aplicar una evaluación sumativa al final, cuando se supone que el estudiante ya aprendió. Es decir, la evaluación formativa nos ayuda a emplear un método constructivista en el proceso de enseñanza aprendizaje.

Este planteamiento que nos deja Pimienta Prieto en su libro es interesante de contrastar contra nuestro actual sistema educativo y lo que ocurre en nuestras aulas de clases, incluso en la educación particular. Los docentes se preocupan por enseñar y lograr que el estudiante se familiarice o pueda reproducir los conocimientos (no orientado a competencias), ponen pruebas para saber si el estudiante registró en su memoria, fechas y hechos para poner una calificación y tener una forma de promover o no al estudiante de año. Lejos de la evaluación formativa, lejos de una educación basada en competencias, lejos de un interés genuino en el aprendizaje.

Pimienta Prieto nos deja interesantes hechos: La evaluación no siempre debe ser al final de proceso de enseñanza aprendizaje, la evaluación debe hacerse al inicio, durante el proceso y desde luego al final; la evaluación puede ser realizada por alguien diferente al docente, puede ser autoevaluación, coevaluación o la más común heteroevaluación.

Todos estos conceptos los une el autor en procedimiento para realizar la evaluación de los estudiantes, en cinco pasos:

  • Construir una tabla de especificaciones
  • Distribuir las competencias atendiendo al nivel de asimilación del conocimiento
  • Diseñar el instrumento para evaluar
  • Llevar a cabo la evaluación
  • Realizar la metaevaluación

Este procedimiento puede usarse al realizar evaluaciones por observación, entendiendo que vamos a observar las dimensiones cognitiva, afectiva y psicomotriz en forma intencional con una planeación sobre las competencias que queremos verificar su ocurrencia.

En las entrevistas también se puede utilizar este método para saber si hay evidencias que comprueben las competencias que requerimos. También se puede usar con las encuestas.

Los exámenes pueden dividirse en: pruebas objetivas, exámenes abiertos y exámenes de desempeño. Lo interesante es que todos son herramientas valiosas cuando las usamos para encontrar aplicación y creación de conocimientos y no solo que el estudiante esté familiarizado o pueda reproducir.

Otra herramienta que puede usarse para evaluar los aprendizajes es el portafolio que permite guardar un registro del proceso de aprendizaje del estudiante, de tal forma que permite hacer mejoras en el proceso de aprendizaje.

Como futuro docente, luego de leer este texto y de contrastar nuestra práctica docente con los resultados que obtenemos de nuestra educación, quedó con el firme de propósito de buscar formas diferentes de evaluar los procesos de aprendizaje de los estudiantes. Probablemente empleando un portafolio o utilizando rubicas para evaluar la sustentación de casos de estudios orales y escritos que permitan comprobar si el estudiante aprendió.

Pero las técnicas de aprendizaje no son el único mensaje que tomamos del texto sino que nos queda la urgencia de un cambio en el método de educar hacia un método constructivista basado en competencias. Entendemos el libro como una guía que puede utilizar el docente para encontrar herramientas que lo ayuden a planear su proceso de evaluación ya que puede ser difícil para un docente novato y caer en la trampa de a usar lo que ya conoces…evaluación sumativa basada en exámenes de cierto y falso o llenar la mejor respuesta.

Esta frente a una oportunidad única, ser los implementadores de una nueva forma de educación y convertir la educación desde la práctica y no desde las leyes.

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